Colombia recibió 9.800 millones de US$ del Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de que su Directorio Ejecutivo aprobó un nuevo acuerdo de dos años, mediante el sistema de Línea de Crédito Flexible (LCF) “diseñada para la prevención de crisis”, tal como lo afirma el mismo ente financiero.
Esta decisión se toma a sólo un mes de las elecciones presidenciales y en momentos cuando el candidato neoliberal apoyado por el Gobierno colombiano, Federico “Fico” Gutiérrez, está muy lejos de alcanzar en las encuestas al aspirante del Pacto Histórico, Gustavo Petro, respaldado por sectores de izquierda y centro.
El empuje financiero a la gestión del Presidente colombiano Iván Duque, también aparece cuando en las consultas populares su imagen está claramente devaluada, mientras su mentor Álvaro Uribe va a juicio por los llamados “falsos positivos”, crímenes cometidos por militares bajo su mando quienes están confesando abiertamente sus delitos.
Colombia ha recibido, con éste, nueve impulsos del LCF/FMI con montos similares desde el 2009: 11.500 millones de US$ en 2016, 11.400 millones de US$ en 2018, dos en 2020 por 11.400 millones y 12.267 millones de US$ debido a la pandemia, entre otros.
A pesar que esa nación suramericana tiene altos índices de violencia y asesinatos, paramilitarismo, guerrilla, corrupción, pobreza, desnutrición y problemas de salud en varias regiones, el FMI aprobó este nuevo desembolso “en virtud de la gran solidez de sus fundamentos y marcos institucionales de política económica y su trayectoria de implementación y compromiso de mantener dichas políticas”.
Además, el ente financiero, manejado por poderosos grupos económicos transnacionales, asegura que la “solidez” de Colombia “permite confiar en que responderán adecuadamente a las dificultades de balanza de pagos a las que se enfrentan o podrían enfrentarse en el futuro”.