La iniciativa de oficializar la legislación que promueve el aborto en Estados Unidos naufragó este miércoles, ya que los demócratas no consiguieron los 60 votos necesarios para que comenzara a ser debatida en el Senado.
La vicepresidenta de EE.UU, Kamala Harris, presidió la sesión en la que todos los Republicanos del Senado y un demócrata, Joe Manchin de West Virginia, votaron para que la legislación que garantiza la libertad de las mujeres para acceder al aborto, no llegara al pleno del Senado.
Mediante un video publicado en su cuenta Instagram @vp, se pudo ver a la vicepresidenta Harris refiriéndose al tema como una decisión triste y lamentable. Sin embargo, afirmó que la lucha no ha terminado y exhortó a los norteamericanos a elegir líderes pro-aborto en todos los niveles administrativos para que las mujeres puedan tener el derecho de tomar las decisiones relacionadas con su cuerpo.
Poco después de la decisión, el presidente Joe Biden emitió un comunicado en el que también llama a los votantes a elegir senadores que respalden el derecho al aborto. “Si lo hacen -indica Biden- el Congreso puede aprobar este proyecto de ley en enero y ponerlo en mi escritorio, para que pueda convertirlo en ley”.
El contexto
El aborto es legal en Estados Unidos desde que en 1973 el Supremo determinara que el Estado no tiene derecho a intervenir en la decisión de la mujer sobre su embarazo.
Sin embargo, el pasado 2 de mayo, el portal Político filtró unos documentos de la máxima instancia judicial, firmado por el magistrado Samuel Alito, en el que se evidencia la intención de tumbar la ley “Roe contra Wade”.
Junto a Alito, se encuentran los magistrados Clarence Thomas, Neil M. Gorsuch, Brett M. Kavanaugh y Amy Coney Barrett; los tres últimos, propuestos por el expresidente Donald Trump.
La situación se constituyó en un hecho sin precedentes y como era de esperarse puso a los demócratas a la defensiva ya que la derogación de la ley dejaría a los republicanos en la libertad de eliminar derechos aprobando leyes en los parlamentos estatales.
En vista de ello y aunque ya se sabía la jugada del magistrado, el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, se empeñó en que el proyecto se sometiera a voto con el objetivo de mostrar su respaldo a la base más progresista el partido, lo cual finalmente terminó por perjudicarles.
Antes de la sesión de votación, Chuck dijo que “por primera vez en 50 años, una mayoría conservadora, una mayoría extrema de la Corte Suprema está a punto de decretar que las mujeres no tengan control sobre sus propios cuerpos”.